En el centro comercial


Cuento de terror En el centro comercial

Era víspera de Navidad y Gastón se apuraba a hacer las compras, pues quería tener los regalos listos para sus nietos. Al más grande, le compró una colección de películas de terror, mientras que al pequeño le esperaba un equipo completo para jugar fútbol.

Cuando ya se dirigía al estacionamiento, recordó que había olvidado sellar el boleto en la tienda. Entonces guardó los obsequios en la cajuela del automóvil y sólo tomó su “cangurera” pues era ahí donde guardaba su billetera y regresó a la puerta principal del Mall.

Ingresó por donde se ubican las rampas de acceso, pero como últimamente se han escuchado tantas noticias acerca de accidentes que han ocurrido en ellas, le dio pavor utilizarlas y mejor transitó hasta que encontró los ascensores.

Pulsó el botón y espero a que alguno de los dos elevadores llegara a la planta baja. El primero en arribar a su destino fue el del lado derecho. Las puertas se abrieron y para su sorpresa, no había ninguna persona en su interior.

– ¿Qué extraño? Pensaría que al tratarse de estas fechas, la gente preferiría bajar con sus paquetes por aquí, pero en fin… Pensó.

Tocó el botón que estaba marcado con el número seis y espero pacientemente. A menos de la mitad del recorrido, las luces se apagaron y aquello quedó en penumbras. Si había una cosa que lo aterrorizaba a Gastón era quedarse en penumbras, pues durante su infancia sus hermanos lo asustaron en repetidas ocasiones.

Por suerte, el apagón solamente duró unos instantes. Sin embargo, al volver la energía eléctrica había una persona más dentro del ascensor. Se trataba de una niña con aspecto cadavérico, vestida de blanco y que llevaba entre sus brazos una muñeca infernal.

El hombre vio aquella aparición y lo único que hizo fue pegarse a la pared, mientras abrazaba con fuerza su bolsa para tratar de protegerse. Era de esperarse que su corazón no resistiera una impresión de tal magnitud, motivo por el cual este fue el último día de Gastón sobre la faz de la tierra.

Los acontecimientos que te acabo de narrar, quedaron registrados en el vídeo de seguridad del centro comercial.

Gracias al autor de Cuentos de terror por este gran aporte.